lunes, 5 de mayo de 2014

"Envoltura de la muerte " - [XXXIV] Imagina los entierros del futuro



Con los recuerdos construimos las memorias colectivas durante toda una vida. A través de los objetos que son importantes, de lo que era importante para la persona que amamos, o lo que nos recuerda a él / ella: una pluma, una carta, un par de gafas, la camiseta que le regalaste hace mucho tiempo, el reloj que solía usar, el libro que ella tanto amaba, la película que vimos juntos una y otra vez ...

La base de la urna se puede hacer de diferentes materiales, diferentes opciones para diferentes personajes: madera, mármol, metal, piedra. Es donde las cenizas encontraran su lugar, donde descansaremos. 

La parte superior es de cristal, es donde recogemos los objetos que nos recuerdan a la persona que hemos perdido. 

Un código QR en la base se conecta a cualquier dispositivo electrónico a una página personal donde podemos encontrar los recuerdos de nuestro querido: Vídeos, imágenes, sonidos, voces, informaciones, eventualmente conectados con los medios de comunicación social a fin de proporcionar un historial de la persona. A la misma página se puede acceder en línea desde cualquier dispositivo conectado a Internet, esto deja las personas experimentan el recuerdo de su pérdida en cualquier momento y en cualquier lugar, en soledad o colectivamente, y en cualquier forma, de la contemplación en silencio a la parte más fuerte.

La urna es modular, esto hace posible que los diferentes urnas se conecten entre sí: las parejas, las familias, los equipos, las tribus, los ciudadanos, configuraciones diferentes para los distintos enfoques.

Los objetos detrás del vidrio y el código QR proporcionan la oportunidad de compartir nuestra historia con todos los demás, con los que van a pasar por nuestra urna, ellos contaran nuestra historia, nuestros pensamientos.
El recuerdo se convierte en colectivo y el cementerio, en vez de una serie de silencio de las piedras, se convierte en un lugar donde se puede conocer la historia de nuestra especie.






Marco Di noia